Qué son los macros y por qué son la base de cualquier cambio físico
Si te has propuesto mejorar tu alimentación o empezar a entrenar más en serio, una de las primeras dudas que aparece es qué son los macros y por qué todo el mundo insiste en que “tienes que controlarlos”. Y es normal: entender los macronutrientes es como tener un mapa que te explica por qué tu cuerpo funciona como funciona y cómo puedes influir en él.
Los macros —o macronutrientes— son proteínas, carbohidratos y grasas, los tres nutrientes que aportan energía y que tu cuerpo utiliza para moverse, pensar, entrenar, recuperarse y vivir. Lo interesante es que, cuando sabes manejarlos, puedes orientarlos hacia tus objetivos: perder grasa, ganar músculo, rendir más o simplemente comer de forma equilibrada.
En esta guía completa vas a aprender qué son los macros, para qué sirven, cómo distribuirlos, cómo calcular tus necesidades, qué papel tienen en las calorías y por qué los micronutrientes también importan más de lo que imaginas.
¿Qué son los macronutrientes?
Los macronutrientes son los elementos principales de tu dieta. Se llaman “macro” porque el cuerpo los necesita en cantidades relativamente grandes, a diferencia de los micronutrientes (vitaminas y minerales).
Los tres grupos son:
1. Proteínas
Reparan tejidos, construyen músculo, refuerzan tu sistema inmunitario y ayudan a mantener la saciedad.
Son especialmente importantes si entrenas fuerza, ya que sin suficiente proteína tu cuerpo no puede recuperarse correctamente.
Fuentes recomendadas: pollo, pavo, huevos, pescado, tofu, yogures altos en proteínas, legumbres.
2. Carbohidratos
Son la gasolina del cuerpo. Te permiten entrenar con intensidad, mantener la función cerebral y recuperarte mejor.
Fuentes recomendadas: arroz, patata, avena, pasta, fruta, pan integral. Si te interesa entender cómo la hidratación afecta al rendimiento junto con los carbohidratos, puedes consultar esta guía oficial de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria):
https://www.efsa.europa.eu/en/topics/topic/water
3. Grasas
No solo aportan más del doble de calorías por gramo que los otros macros, también son esenciales para tus hormonas, para absorber vitaminas y para mantener la saciedad.
Fuentes recomendadas: aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos, semillas, salmón, yemas de huevo.
La Fundación Española del Corazón ofrece información útil sobre grasas saludables:
https://fundaciondelcorazon.com
Cómo se relacionan los macros con las calorías
Aquí llega un punto clave que casi nadie explica bien:
Los macros SON tus calorías.
Cada macronutriente tiene una cantidad fija de energía:
1 g de proteína = 4 kcal
1 g de carbohidratos = 4 kcal
1 g de grasa = 9 kcal
Esto significa que cuando ajustas los macros, estás ajustando las calorías. Por eso, una persona puede pensar que “come sano” pero no progresa: puede estar consumiendo demasiada grasa sin darse cuenta, o muy poca proteína, o demasiados carbohidratos sedentarios.
Controlar los macros es la forma más precisa de controlar tu alimentación sin obsesionarte con cada gramo.
Micronutrientes: los acompañantes invisibles
Aunque los macros son la base de las calorías, no puedes olvidarte de los micronutrientes: vitaminas y minerales que permiten que los procesos del cuerpo funcionen correctamente.
Regulan el metabolismo
Aumentan la energía
Mejoran el rendimiento
Refuerzan el sistema inmune
Facilitan la recuperación
Puedes consultar una guía oficial sobre micronutrientes en el NIH:
https://ods.od.nih.gov
Una forma fácil de asegurarlos es llenar tu plato de colores: verduras, frutas, legumbres y frutos secos.
¿Cuántos macros necesitas?
La cantidad exacta depende de tus objetivos:
Si quieres ganar músculo:
Ligero superávit calórico
Alta proteína
Carbohidratos suficientes para rendir
Grasas moderadas
Si quieres perder grasa:
Déficit calórico controlado
Alta proteína (para preservar músculo)
Carbohidratos moderados
Grasas moderadas o bajas
Si quieres mantenerte:
Balance entre las tres
Prioridad en comida saciante y variada
Reparto recomendado general:
Proteínas: 1.6–2.2 g/kg
Grasas: 25–35% de tus calorías
Carbohidratos: el resto hasta completar tus calorías
¿Cómo calcular tus macros fácilmente?
Un método simple:
Calcula tus calorías totales (puedes usar una calculadora fiable como la de la Universidad de Stanford o cualquier TDEE calculator reconocida).
Ajusta según objetivo:
Definir → −300 kcal
Mantener → calorías de mantenimiento
Volumen limpio → +200 kcal
Fija la proteína
Decide grasas
Rellena con carbohidratos
Ejemplo para una persona de 75 kg en mantenimiento (2.500 kcal):
Proteína → 150 g (600 kcal)
Grasas → 80 g (720 kcal)
Carbohidratos → resto → 1.180 kcal → 295 g
¿Cómo saber si tus macros están bien distribuidos?
Señales de que están bien: Tienes energía en los entrenos
Te sacias con las comidas
No tienes antojos constantes
Progresas en rendimiento o composición
Señales de que algo falla:
✘ Mucho hambre
✘ Fatiga constante
✘ Estancamiento
✘ Problemas de recuperación
Conclusión: dominar los macros es dominar tu progreso
Entender qué son los macros cambia tu forma de ver la alimentación. De repente todo empieza a tener sentido: por qué un día comes mucho y rindes mal, por qué a veces no defines, por qué te cuesta ganar músculo…
Los macros son el lenguaje en el que habla tu cuerpo.
Y ahora que lo entiendes, puedes usarlo para conseguir tus objetivos mucho más rápido.
FAQ
Hazlo en 3 pasos sencillos:
Calcula tus calorías objetivo: usa tu TMB aproximada y multiplica por un factor de actividad (por ejemplo, 1.4–1.6 si entrenas 3–5 días/semana). Si quieres perder grasa, resta 250–500 kcal; si quieres ganar músculo, añade 200–300 kcal.
Fija la proteína: multiplica tu peso en kg por 1.6–2.2 g (p. ej., si pesas 75 kg → 120–165 g/día).
Rellena carbohidratos y grasas según preferencias: una distribución práctica puede ser 25–35% de calorías de grasas y el resto en carbohidratos.
Ejemplo rápido (75 kg, objetivo mantenimiento ≈ 2.500 kcal):
Proteína 2 g/kg → 150 g = 600 kcal
Grasas 30% → 750 kcal = 83 g
Carbohidratos = 2.500 − 600 − 750 = 1.150 kcal → 288 g
Ajusta según rendimiento, saciedad y progreso cada 2–4 semanas.
No pasa nada por algún descuido puntual. Lo importante es la media semanal y la consistencia a lo largo de semanas/meses.
Si fallas un día: compensa con comidas ligeramente más altas/bajas los días siguientes o simplemente vuelve al plan.
Si fallas sistemáticamente (varias semanas): revisa si el plan es demasiado restrictivo o poco realista y ajusta calorías/macro-distribución para que sea sostenible.
Regla práctica: si no puedes mantener el plan con comodidad, pierde eficacia a largo plazo. Prioriza consistencia sobre perfección.


[…] y quieres entender primero el concepto general, te recomiendo leer antes esta guía sobre los macronutrientes en la alimentación, donde explico cómo funcionan en conjunto y cómo se distribuyen según el […]